Nací el 31 de Marzo de 1978 en Gijón (Asturias),  después de unas infancia y adolescencia duras  por diferentes motivos (incluyendo la diferencia de  talla respecto a mi hermana y amigas) empecé a  fijarme en las portadas de las revistas,  constantemente le repetía a mi hermana “yo  quiero aparecer ahí”.A los 21 años vi la  oportunidad de realizar mi sueño y me presenté a  un casting a nivel nacional, sin medios y sin  dinero fue duro pero conseguí ser una de las 5  seleccionadas y a partir de ahí mi vida dio un giro.  
Volví a mi ciudad natal con un contrato en la  mano y en la otra un puñado de ilusiones a  recoger los retazos de mi vida y a despedirme de  todas aquellas personas que veían con  incredulidad como una persona con mi talla  iniciaba una carrera profesional en el mundo de la  moda. Me fui con la cabeza bien alta mirando por  encima del hombro a una sociedad  discriminatoria. El mundo de la moda es duro, y  más cuando los cánones de belleza establecidos  distan mucho de la realidad y las tallas especiales  no son publicitadas si no marginadas y excluidas  por mucha gente de las corrientes actuales de la  moda. Todos estos años luchando contra  corriente han conseguido que me convierta en  una persona luchadora, las barreras cada vez son  menores pero siguen estando ahí, y seguiré  rompiéndolas. Gracias a todos aquellos que me  apoyan y creen en mí. 
Nací el 31 de Marzo de 1978 en Gijón (Asturias),  después de unas infancia y adolescencia duras por diferentes  motivos (incluyendo la diferencia de talla respecto a mi  hermana y amigas) empecé a fijarme en las portadas de las  revistas, constantemente le repetía a mi hermana “yo quiero  aparecer ahí”.A los 21 años vi la oportunidad de realizar mi  sueño y me presenté a un casting a nivel nacional, sin medios  y sin dinero fue duro pero conseguí ser una de las 5  seleccionadas y a partir de ahí mi vida dio un giro. Volví a mi  ciudad natal con un   contrato en la mano y en la otra un puñado de ilusiones a  recoger los retazos de mi vida y a despedirme de todas  aquellas personas que veían con incredulidad como una  persona con mi talla iniciaba una carrera profesional en el  mundo de la moda. Me fui con la cabeza bien alta mirando por  encima del hombro a una sociedad discriminatoria.   El mundo de la moda es duro, y más cuando los cánones  de belleza establecidos distan mucho de la realidad y las tallas  especiales no son publicitadas si no marginadas y excluidas  por mucha gente de las corrientes actuales de la moda. Todos  estos años luchando contra corriente han conseguido que me  convierta en una persona luchadora, las barreras cada vez  son menores pero siguen estando ahí, y seguiré  rompiéndolas. Gracias a todos aquellos que me apoyan y  creen en mí. 
Eva María